Presiento que tu corazón habita cerca de un precipicio.
Me gustaría que escucháramos juntos la misma historia, que los dos miráramos pasar el mismo río cogidos de la mano. Pero no sé donde empezar a buscarte.
Mi corazón habita cerca de un precipicio.
5 comentarios
vaya¡¡¡
Ya, muy bonito, pero Heráclito dice que nadie mira dos veces el mismo río, y menos juntos dos.
Lanskyón:
Afortunadamente, para él, el griego del que hablas no vive en la actualidad para darse un bureo por los ríos de por aquí. Y digo afortunadamente, porque, de hacerlo, hubiese podido comprobar la inconsistencia de su famosa teoría.
¡Ay de esos (imprescindibles) pantanos!.
También los precipicios, Julián, se acaban convirtiendo en el paisaje de todos los días cuando se habita cerca de ellos. Se les acumulan hojas secas, colillas y periódicos atrasados en el borde, se les llena el fondo de latas oxidadas y de botellas vacías de litro de cerveza. Te aprendes el camino y nunca te caes. Y tienden a oler mal.
Eso que dices, Vanbrugh, no es sólo aplicable a los precipicios, sino a la vida de cada cual si no se pone cuidado.
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